Introducción Las nuevas sociedades tratan de titular los ejes centrales, que son los medios de comunicación e información. Así como la producción manufacturera permitió el traspaso de una sociedad tradicional (agraria) a la sociedad industrial, en este momento son los medios de comunicación e información y las nuevas tecnologías las herramientas que están dando curso a esta transición.
Vivimos en una sociedad altamente mediatizada. Esto significa que nos informamos, entretenemos, aprendemos y tomamos decisiones todos los días influidos a partir de los mensajes que recibimos en los medios de comunicación e información. Dependemos y necesitamos de su información para organizar nuestras vidas.
En Chile, hace un par de décadas, la televisión transmitía menos de 5 mil horas al año. Hoy en día, sumadas las horas de TV abierta y TV cable, las horas transmitidas han aumentado hasta alrededor de 300 mil horas por año.
En el 1900 existían cien revistas científicas en el mundo, actualmente hay mas de 100 mil. Todo esto porque cada día las personas necesitamos nutrirnos de información.
Esta globalización de las comunicaciones ha generado cambios en la organización productiva. Se habla de una aceleración del rito de cambio tecnológico, es decir la Internet, que nos ha cambiado la vida a todos, además de procesos de creación de valor cada vez mas fundados en personas calificadas y no de recursos naturales, ni de ventajas comparativas relacionadas con la ubicación geográfica y flexibilidad de las organizaciones, en un medio en que todo es cambiante y el crecimiento es complejo.
Los respectivos procesos de transición a la democracia no terminan nunca y así será mientras sobrevivan algunos de los valores de entonces. Salvo trágicas excepciones, en democracia no se mata a los periodistas ni se clausuran los medios. Pero las viejas leyes y la interpretación que de ellas hace la justicia acotan y restringen el rol que los medios de comunicación deben desempeñar para afirmar una cultura democrática.
¿Qué son los medios de comunicación?
En primer lugar es probable confundir medios de comunicación con medios de difusión masiva y medios de información y expresión. Un medio de difusión es un centro emisor a través del cual se transmiten señales mediante un código. Es posible hacer una gran clasificación de los medios de comunicación:
Me referiré a dos
Radio (medio de comunicación)Prensa y
Agencias de información(http://es.wikipedia.org/wiki/Medios_de_comunicación)
Hoy en día los medios de comunicación no sólo están ejerciendo su influencia en la medida que aceleran los procesos productivos y globalizan la información, sino que además porque los diarios, las revistas, la radio, Internet, los libros y el cine son agentes de comunicación que nos transmiten mensajes, entregan información, nos entretiene, pero también, e independientemente de su intención, nos muestran modelos de sociedad, de hombre y de mujer, de vida cotidiana y de relaciones sociales que contiene una determinada valoración ética y social. Así, podemos advertir que los medios de comunicación están introducidos en nuestra realidad como agentes educativos, aunque ésa no sea su función primordial, que es la función de informar hechos y sucesos.
Los medios de comunicación en democracia no son totalmente perfectos, ya que la información no sigue un orden lógico y contextualizan los hechos, lo que puede producir la negación de la historia en determinados procesos. Difunden estereotipo, lugares comunes y frases triviales que pueden llegar a empobrecer la capacidad discursiva. Muestran esencialmente la cultura dominante. En general, no muestran adelantos de la sociedad, ni progresos, ni cosas humanos, excepto, cuando son un drama. Difunden principalmente, malas noticias. Esta parte me hace imaginarme el noticiero central de Mega y el diario “La Cuarta”.
La Prensa escrita:
El diario transmite, en forma periodística, mensajes dirigidos a un público amplio, heterogéneo, que integra diversos sectores de una sociedad. La multiplicidad de receptores condiciona la naturaleza misma del mensaje, porque exige una adaptación del periodista y sus formas de expresión a nivel de sus lectores. Esta adaptación está también regulada por los alcances y fines del mensaje mismo: todo periódico, aún cuando pretenda objetividad, realiza un recorte de la realidad y esto lo convierte en subjetivo.
Además en todo periódico, o más bien en todo medio, los periodistas estamos guiados por una línea editorial que nos lleva a enviar los mensajes que ellos, el contexto social quiere que informemos. Por ende hablar de objetividad es algo falso en todo medio de comunicación e información.
En ningún lugar del mundo existen diarios iguales o similares. Todos de una u otra manera, ofrecen características que les son propias, desde la parte formal hasta el contenido de la información.
Está en la habilidad de los lectores aprender a descubrir esa identidad, ese perfil, esa interpretación de la actualidad que cada diario realiza en manera particular.
Los diarios traen información de todos lo temas, pero es en el tratamiento y la prioridad que les otorgan donde se establecen las diferencias. De acuerdo con el orden que el diario brinda estas secciones, de la ubicación y el espacio que le den a las noticias, el tamaño de los titulares, o de una fotografía, el diario estará dando prioridad a una determinada información sobre otra. Aquello que es importante para uno puede no serlo para otro; este puede dar prioridad a la información política, aquella a la deportiva, éste prefiere información del gobierno, aquel la procedente de la opinión. Cada periódico establece sus propias prioridades según el perfil del medio y lector al que está destinado.
En nuestro país los grandes diarios corresponden a líneas editoriales netamente de derecha, me refiero al grupo COPESA, conformado por el diario La Tercera, La Cuarta (el mayor vendido), Que Pasa, Revista Paula, y el otro sería el Grupo Edwards correspondiente al mítico diario El Mercurio, La Segunda, revista Sábado, Las Ultimas Noticias, etc. Nos encontramos también con el diario del Gobierno, me refiero a La Nación y uno que otro diario perteneciente a una línea editorial comunista, es decir El Siglo. Un diario muy poco vendido en nuestro país.
Cada uno de ellos, nos entregan la información que quieren entregar, también tienen la capacidad de manejar los hechos a su antojo, es por eso que siempre existe la duda de aquello a lo que llamamos la libertad de expresión.
La RadioLa
radio es un medio de difusión masivo que llega al radio-escucha de forma
personal, es el medio de mayor alcance, ya que llega a todas las
clases sociales.
Establece un contacto mas personal, porque ofrece al radio-escucha cierto grado de participación en el acontecimiento o noticia que se esta transmitiendo.
Es un medio selectivo y flexible. El público del mismo no recibe tan frecuentemente los mensajes como el de los otros
medios y además el receptor de la radio suele ser menos culto y más sugestionable en la mayoría de los casos.
Como medio de comunicación la radio nos brinda la oportunidad de alcanzar un
mercado con un
presupuesto mucho mas bajo del que se necesita en otros medios, es por eso, que es mayor la audiencia potencial de la radio. (
http://www.monografias.com/)
En nuestro país, según mi percepción, las radios es el medio de comunicación menos utilizado, las personas prefieren informarse mas de la televisión ya que ella nos muestra una mayor cantidad de cosas y recursos que al publico le gusta.
En el párrafo en cursiva, dice que el público no percibe los mensajes que la radio entrega, sin embargo, debo decir que me parece muy falso. Las personas que escuchan las famosas radios de noticias como “Cooperativa” o “Radio Chilena” son personas que realmente están informadas de todo el acontecer “nacional e internacional” ya que estas entregan datos cortos y precisos, cosa que el diario o la televisión no lo hace.
Las programaciones de las radios, deben atender al interés de su público específico.
Aquí también la información va depender de cada línea editorial, de cada subjetividad de sus periodistas.
Recuerdo hace poco más de un año cuando mi profesor de Procesos Históricos, Volker Gutiérrez, me invitó a ser parte de la Radio Nuevo Mundo, para que allí realizara reportajes, los cuales salían una vez a la semana en el noticiero central del día sábado. De inmediato dije que sí. Era la oportunidad de conocer como se trabajaba en un medio de comunicación masiva, aunque solo fuera de Amplitud Modulada. El problema vino cuando me rallaron la cancha, de lo qué podía o no escribir e informar. Recuerdo como el día de hoy que me dijeron, “esta es una radio Comunista, sólo se habla de derechos humanos, protestas, etc” y así lo hice. Al principio fue algo difícil, además nos encontrábamos en plenas campañas Presidenciales, dónde el candidato Comunista era Tomás Hirsh. Él me apestaba.
Escribí mi reportaje, mi primer reportaje que saldría al aire, con mi nombre y apellido obviamente como PERIODISTA, aún así fue inevitable ser totalmente objetiva con el asunto, todo lo contrario había más subjetividad. Porque como dije anteriormente la objetividad en una persona, querámoslo o no, esta no existe.
Y aquí estoy a pasos de comenzar mi práctica profesional, en esa misma radio, ya que aunque tenga una línea tan estricta, me ha enseñado mucho, pero a que voy con esto, que informamos lo que nuestros grandes jefes quieren que informemos.
Libertad de expresión y Democracia.La libertad de expresión es algo novedoso en Chile luego de la dictadura. En aquellos tiempos, la gran prensa fue acrítica y reverente hacia la dictadura. Su actitud osciló entre el miedo y la complicidad. Sólo los medios alternativos reflejaron lo que sucedía entonces en nuestro país.
El centenar de periodistas asesinados o desaparecidos constituye en proporción al total de los practicantes del oficio, uno de los continentes profesionales más nutridos de aquel espantoso hecho. La dictadura militar se apresuró a negar el derecho a la expresión en unos de los primeros bandos el mismo día del golpe de Estado.
Luego de la derrota en el plebiscito de 1988, el jefe de editoriales del diario El Mercurio, Joaquín Lavín, firmó artículos de alerta contra el riesgo de que la dictadura terminara siendo sólo un paréntesis, e instó a privatizar la política para continuar con métodos gerenciales lo que llamó la obra de Pinochet. Contra lo que la Concertación esperaba, cuando Augusto Pinochet fue detenido en Londres, Lavín aprovechó la distancia física para tomar también distancia política. La derecha comprensivamente declaró que entendía la necesidad política de tal maniobra. Esta estrategia fue tan astuta que Lagos no pudo ganar en primera vuelta. La Concertación imaginó el regreso de Pinochet como tabla de salvación; Es decir, con Augusto Pinochet de vuelta en Chile, Lavín no podría seguir presentándose como un hombre sin pasado. Todo esto lo puede generar un medio de comunicación.
Al entrar en democracia, se formó una simultánea privatización de los medios electrónicos y la explosión tecnológica masificaron las audiencias, lo cual es un fenómeno de mercado, pero el acceso de todos a la imagen y el audio, también contribuyó a la democratización de la sociedad que se trasformó de un modo asombroso, y ese es un fenómeno político.
El rol de los medios de comunicación es relativamente simple y dónde lo cumpla no lo hace del todo mal. Pero su enfoque en los temas de corrupción, como por ejemplo Chiledeportes, tiende a trivializar lo que describe. En Chile los medios se han especializado en el seguimiento de políticos corruptos, y temas policiales. Pero no se interesa por el poder económico que los corrompe. En la prensa surgen no solo legítimas críticas editoriales, sino que también una deliberada distorsión informativa.
Las dificultades de la libertad de expresión en Chile y su impacto sobre toda sociedad, se evidencian, ante todo, en la paulatina desaparición de la presa independiente que había logrado sortear las restricciones del régimen militar y que se incorporaba a la transición aportando una diversidad de miradas a través de sus diarios y revistas. Me refiero a los medios resistentes a la dictadura como, los diarios La Época, El Clarín y Fortín Mapocho, y unas revistas como la Hoy, Pluma y Pincel, El Canelo Y Pagina abierta, que actualmente no existen y que ya nadie o muy pocas personas se acuerdan de ellas.
A esta situación de la prensa escrita se suma la conformación de un mercado de televisión por cable, constituido por dos grandes operadores, VTR y DIREC TV, lo que de por sí da cuenta de la falta de pluralidad de este sistema. Además desde esa misma instancia, se siguen censurando películas ya programadas y canales más liberales, a veces incluso sin previo aviso ni consulta a los afiliados
Hay otras consecuencias negativas para la libertad de expresión, que se derivan del actual régimen de concentración de lo medios. Ante todo, se evidencia en la confección de una agenda pública muy homogénea y restrictiva que mutila el derecho de los ciudadanos a ser informados. Esta restricción aparece respecto a los asuntos que contratarían los intereses de los sobredimensionados poderes fácticos, como la iglesia Católica, Fuerzas Armadas, y grandes empresarios.
¿Y el Rol de Los Periodistas?Debemos recuperar el vigor que se requiere en una democracia. Antes primó la censura, los periodistas fueron perdiendo jerarquía, no solo frente a la sociedad, sino también dentro de los propios medios de comunicación.
Para cumplir correctamente su rol social, el periodista debe recuperar la jerarquía que le corresponde. Esto requiere no solo de una alta capacitación desde el punto de vista profesional. Además, necesita de una adecuada protección social que le permita investigar y transmitir sin temor, ni autocensuras a las realidades que se viven y conocen. Sin embargo siempre estarán presentes esas benditas editoriales de nuestros medios.